Toledo, la ciudad de las tres culturas, puede ser una aventura épica para los más pequeños si se sabe cómo visitarla. Olvida las lecciones aburridas de historia y convierte la ciudad en un tablero de juego.
Ruta recomendada para familias:
El Tren Turístico o el Bus Turístico: La mejor forma de ver la panorámica de la ciudad y el Valle sin que los niños se cansen antes de empezar.
La Tirolina urbana más larga de Europa: Cruza el río Tajo volando al lado del Puente de San Martín. Una dosis de adrenalina que los niños no olvidarán.
Museo de Ilusiones y Cuevas de Hércules: Lugares mágicos que captan su atención de inmediato.
Descanso en Mascaraque: Tras caminar por las empedradas cuestas de Toledo, los niños necesitan espacio. El Complejo Rural Los Abuelos ofrece esa libertad y seguridad que un hotel en el centro de la ciudad no puede darles.
Un fin de semana en la «Ciudad Imperial» es el equilibrio perfecto entre aprendizaje y diversión familiar.

